sábado, 9 de junio de 2012

I awoke only to find my lungs empty.

Me exijo demasiado. Quizá por eso no me satisfago y me decepciono a cada intento.
La ventana está abierta y la brisa de un prometedor verano me incita a crear. Ron Pope llega suave a mis oídos desde lejos; "I know you too well to say you're perfect..." Folios en blanco y bolígrafo en mano. Cierro los ojos y el mundo parece haberse silenciado y la existencia evaporarse con él. Escapo del placentero vacío para mirar por la ventana e imaginar que estoy fuera. Tarareo divertida esta vez una canción igual de triste a la anterior, y las palabras fluyen dulces mientras pongo banda sonora a la vida; "I need you back, I need your smile..." Me permito hacer un recorrido por quién sabe dónde y buscar algo de chispa, luz, salida. Estoy perdida en un túnel infinito y por más que abro los ojos sigo ciega. Me doy de bruces contra ideas perdidas y gritos de auxilio. Me asfixio. Alzo la mano al vacío y solo me aferro a aire. Es insoportable este estado de neutralidad, en el que no puedo avanzar porque hay abismo, y donde no puedo retroceder porque son kilómetros de mente en blanco, sin inspiración, lleno de los más bonitos recuerdos y las más hermosas canciones. A rebosar de felicidad pero tan a falta de ideas. Me preocupo. ¿Por qué no fluyen las palabras, tiernas y dulces, sobre un trozo de papel? ¿Por qué no baila el bolígrafo sobre tildes, comas, puntos y creaciones? ¿Por qué ese pánico a la insatisfacción, a un folio en blanco? 
¿Qué es esta suspensión de muerte tras cada abandono por fracaso?
Quizá he cambiado demasiado, me he dejado llevar; el amor y su adicción me han hecho volar lejos. Y mi fuero interno, repleto de ganas de hacer de mi vida una historia de libro, de arriesgadas expectativas de quien se cree capaz de regalar las estrellas, se haya perdido junto con mi inocencia. Quiero a la Lucía que soñaba porque no tenía nada que perder, la que hacía danzar la tinta sobre papel, piel, pared, recuerdos, pensamientos o vida. Quiero hacer de mis pupilas un almacén donde los momentos se graben a fuego, y de mi sonrisa un diario donde la vida pueda verse reflejada. Quiero y soy incapaz.
Por suerte, se cual es mi medicina de dosis infinita.

No hay comentarios:

Publicar un comentario