I will make better mistakes tomorrow.
Tenemos en nuestras manos el poder de hacer suceder. Suceder sin más. Manejamos la esencia de las casualidades y jugamos con nuestro porvenir con cada pequeña decisión, que nace siendo expectativa en nuestras pupilas, en forma de intenso destello. Si ganamos será nuestro mérito y si perdemos, nuestra carga. Para lo bueno y para lo malo, la consecuencia seremos nosotros mismos. Desde que me siento tan vulnerable, entiendo el destino. No es más que la vía de escape de los cobardes, de los débiles, de los que giran la cara hacia otro lado cuando es lo malo lo que hemos hecho surgir. Porque hemos sido nosotros, cuando nos hieren lo fácil es culpar al destino, "quizá la vida lo prefiere así", y el dolor parece que sana, pero lo único que hace es camuflar para después, resurgir. Nos hace valientes, fuertes y tenaces reconocer que somos causas y consecuencias, que si caes es porque tú mismo pusiste la piedra, que si duele mirarás, ya no al dolor, sino a la herida de frente y le plantarás cara hasta que hayas sanado, sin tener que recurrir a salidas que acaban siendo entradas.
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